Frieze Art Fair 2011 o la Feria de las vanidades

Foto: Camilayelarte
Ostentosa y excesiva, es lo que me pareció la Frieze Art Fair, excesiva en su voluntad de sorprender y provocar al personal. Se nota que es la feria que nació de una década, la de los noventa, que vivió la consolidación de los Young British Artists.
Abunda el uso de animales (disecados o no) y todo aquello que  en el mejor de los casos nos pueda provocar una sonrisa  y en el peor suscitar nuestra incredulidad. Para ser sincera tanta provocación me aturdió un poco.

Stand de la Lisson Gallery reflejada desde una obra de Anish Kapoor. Frieze Art Fair, 2011. Foto: Camilayelarte

Un barco de lujo, una cabra pensante, una máquina destructora de todo lo que pase por su trituradora,  todo grande y espectacular, there's no business like show parecen querer decirnos las galerías con sus propuestas, muchas de ellas aunque no todas, dispuestas a sacar la artillería más agresiva para alcanzar a los coleccionistas. No es que tenga nada en contra de la provocación y la espectacularidad, me divierte como a todo el mundo, pero después de seis horas paseándome por los stands me abordó una sensación que no había tenido nunca, pensé que el arte era puro artificio, que estaba completamente desligado de la vida, que el intento de acercar el arte a ésta era una pura quimera y que mucho de lo visto estaba más que hueco, vacío.

Doug Aitken, Now, 2011, 303 Gallery. Foto: Camilayelarte

¿Estoy teniendo una crisis de fe? Podría ser, de hecho una feria de arte, donde la parte más concupiscente de éste se pone en evidencia, es un buen lugar para dudar, y dudar no es malo al contrario, educa nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos, o al menos eso espero. Deseo desarrollar mi sentido crítico entorno al arte, por eso escribo este blog, por eso visito y hablo de exposiciones  y de lo que llama mi atención. Todavía no se por qué de pronto (no es la primera feria que visito ni la primera vez que voy a la Frieze) vislumbré el desencanto, pero así fue, y por eso lo comparto.

Liam Gillick, Why is produced what is produced, 2011, Maureen Paley Gallery. Foto: Camilayelarte
Vista del stand de la Galería Kurimanzutto con la obra de Abraham Cruzvillegas en el centro. Foto: Camilayelarte

Ahora bien, dejando de lado la confesión de mi crisis de fe, también compartiré aquello por lo que valió la pena, y mucho, visitar la Frieze. Como galerías quiero destacar dos, la Galería Kurimanzutto de México, con obras de Rirkrit Tiravanija, Gabriel Kuri, Allora&Calzadilla y una instalación que me pareció fantástica de Abraham Cruzvillegas, porque a pesar de estar en una feria era capaz de mantener su referencia a lo social sin perder un ápice de credulidad; y la Gavin Brown Gallery de Nueva York, galardonada como mejor stand de la feria, no sé si era el mejor pero gracias a él redescubrí mi amor por la pintura con la instalación de Martin Creed,  un fantástico retrato de Elizabeth Peyton y la simplicidad y alegría de la obra de Alex Katz.


Martin Creed, Work nº 1287, 2011. Foto: Camilayelarte
Alex Katz, Wildflowers, 2010. Foto: Camilayelarte

Elizabeth Peyton, Portrait after Giorgione, 2010. Foto: Camilayelarte

Entre los artistas que llamaron mi atención y que no conocía se encuentran Magali Reus, cuya obra estaba presente en varios stands; Ximena Garrido-Lecca con obra en la Max Wigram Gallery y también en la sección Frames pero a gran escala con Revolver Galería; Job Koelewijn en el stand de la Fons Welters con una instalación de libros y videocassettes que todavía no entiendo y quiero investigar, y Martin Boyce, nominado al Turner Prize, con sus pinturas  geométricas cubiertas de letras que caen por su superficie.


Magali Reus, Condensation, 2011 (detalle). The Approach. Foto: Camilayelarte
Martin Boyce, Curtain Walls, 2011. The Modern Institute. Foto: Camilayelarte


Ximena Garrido-Lecca proyecto Frame en Revolver Galeria, 2011. Foto: Camilayelarte

Abundaron muchos de los nombres presentes en la Bienal de Venecia de este año, desde la joven promesa  Haaron Mirza, hasta Mai-Thu Perret o Urs Fischer, con un plátano como protagonista de una instalación mucho más sosa que la del otro plátano presente en la feria, el de Elmgreen&Dragset.

Elmgreen&Dragset, The Fruit of knowledge, 2011. Victoria Miro. Foto: Camilayelarte
Ryan Gander y John McCracken en la Lisson Gallery
Mai-Thu Perret, Flow my tears, 2011. Timothy Taylor Gallery.

Atrevida me pareció la apuesta de Helga de Alvear con el stand dedicado exclusivamente a Helena Almeida, claro que con semejante obra no se necesita mucho más. Juana de Aizpuru fue de las pocas galerías que presentó videoarte. Me gustó que la Lisson Gallery presentará una obra de John McCracken, desaparecido este año, junto con la instalación de Ryan Gander, de hecho el de la Lisson fue uno de los stands más lúdicos, con Kapoor, Ai WeiWei entreteniendo y Santiago Sierra dándole un contrapunto necrológico a la feria de las vanidades. En fin, mucho pero que mucho ruido y dudando de las pocas nueces.


Camila y el Arte

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